Goran es el campeón del renacimiento, de un Trofeo Caputo que vuelve a ser noticia tras dos años de pandemia.
Y al charlar con él te das cuenta de que, para esta edición, no puede haber un campeón más simbólico.
Goran proviene de Belgrado y se convirtió en pizzero durante la guerra.
De hecho, su familia de origen regentaba un restaurante en la capital serbia antes del conflicto y fue allí donde nuestro campeón desarrolló su pasión por la gastronomía.
Durante la guerra, sin embargo, tuvo que suspender todas sus actividades y huyó a Sudáfrica, donde encontró trabajo en una pizzería.
Una vez finalizado el conflicto, Goran regresó a su tierra natal y decidió estudiar arte blanco, apasionándose cada vez más por él.
Hoy Goran Abramovic tiene dos locales en Belgrado: Petra, una pizzería de éxito y un restaurante: Al Forno Sumatovac.
¿Cómo será su futuro?
Al Campeón del Mundo le cuesta imaginarlo porque después de varias ediciones del Trofeo en las que participó, como la de 2018, no esperaba ganar nada.
Nos dice que imaginemos el próximo año viajando para contarle al mundo la singularidad de la pizza napolitana y seguir promoviendo la excelencia de la harina Caputo como ya lo hace en su tierra natal desde 2019.
Luego nos habla de un futuro aún más lejano en el que quizás siga a su hija Bojana, que ahora tiene 15 años y estudia, pero que ya es una apasionada y talentosa en lo que a pizza se refiere.
Y quién sabe, dentro de unos años no la veremos también en el podio.