El babà no es sólo un postre tradicional napolitano, es un símbolo de cultura y vínculo entre los pueblos. Francia, Polonia, Austria y por supuesto Italia, si hablamos de babà, se unen en una historia compleja que llega hasta nuestros días. Por eso babà puede considerarse, como Nápoles, un crisol especial donde las diferencias contribuyen a la excelencia.
Y es sobre este puente entre diferentes ideas donde se desarrolló Mille & Un Babà, el primer concurso que da nuevas caras a la tradición.
El ganador es Alì Babà de Andrea Sacchetti de la Pasticceria Nuovo Mondo de Prato. Pasta clásica, aroma a lima y vainilla bañado en Ron Diplomático, uno de los más prestigiosos.
En tercer lugar quedó Fabio Scozzafava, el outsider tal como lo definió el jurado compuesto por Antimo Caputo, Sal De Riso, Sabatino Sirica y Gennaro Esposito. Esta definición deriva del hecho de que, a pesar de ser pizzero, Scozzafava es un apasionado de la levadura 360° y ha creado un maravilloso babà para los intolerantes sin gluten y sin lactosa: Babà Re.
El segundo lugar lo obtuvo Vincenzo D'Aloisio de Pasticceria Venezuela 1963 en Barletta. Una maravillosa flor tridimensional toda hecha con un tema de almendras con mayonesa y ganache preparada con este fruto seco es su Mood for One Thousand One Baba.
Además de los 3 ganadores del primer lugar, muchas propuestas realmente interesantes como
el babà con productos de leche de búfala de Luigi Avallone de la Pasticceria Fratelli Avallone en Quarto,
el exótico babà de Nicola Obliato de la pastelería Mille Dolcezze de Frattamaggiore que aporta frescura mezclando ron con maracuyá y mango
La erupción de sabor babà con una lava a base de frambuesa y ron de Giuseppe Cristofaro de Pasticceria la Dolce Voglia en Frattaminore, todo untado sobre 2 manos de chocolate para simbolizar la riqueza de Nápoles
el BabàRino con base en mandarín de Pasquale Pesce de la Pasticceria Pesce di Avella,
El babà “sueños de pueblo” de GianMaria Monti de Pasticceria Monti a base de guindas y anís típico de la zona de Latina
Y por último el babà Donna Lucia de Ciro Cascone de la pastelería Donna Lucia Prisco de Ercolano con GrandMarnier, café, mascarpone y caramelo.
La moraleja de la historia es que la diversidad es riqueza, partiendo siempre naturalmente de un núcleo central de valores, como puede ser la tradición napolitana.